Hasta pronto, Irene. San Román no sigue en Movistar Estudiantes

25 junio 2020

Irene San Román y Movistar Estudiantes separan sus caminos deportivos tras seis temporadas, divididas en dos etapas. La alero madrileña explica “es el momento de apostar más por mi profesión de enfermera y avanzar ahí, por lo que me es imposible continuar en Liga Femenina 1”. El club colegial solo puede tener palabras de agradecimiento y cariño para una de las jugadoras más carismáticas de la historia reciente, y le desea toda la suerte en su nueva andadura deseando que sea un «hasta pronto».

Hasta pronto, Irene. San Román no sigue en Movistar Estudiantes

Turno para otra despedida en Movistar Estudiantes: se hará extraño, pero la alero Irene San Román deja de ser una «woman in black», tras seis temporadas divididas en dos etapas.

Tal y como explica la propia «Sanro» en la entrevista que acompaña a esta nota, “creo que es el momento de apostar más por mi profesión de enfermera y avanzar ahí, por lo que me es imposible continuar en Liga Femenina 1”.

“Me resulta incompatible compaginar baloncesto profesional en LF Endesa y trabajar en un hospital. En 2017 cuando ascendimos ya renuncié a trabajar en el hospital para dar un paso adelante con el baloncesto, pero ahora creo que estoy en otro momento de mi vida”, cuenta la alero.

Seis temporadas en dos etapas

San Román llegó a Movistar Estudiantes en la temporada 2011-12, con apenas 19 años, procedente del Real Canoe NC. Por una grave lesión estuvo un tiempo retirada de las canchas, aunque no apartó su pasión por el baloncesto: entrenó en la cantera colegial.

Su reaparición se produjo en la temporada 2015-16 en las filas de un club hermano como el Olímpico 64, también de Liga Femenina 2; y al acabar ese curso regresó a la disciplina del Movistar Estu.

Su curriculum como estudiantil contempla dos ascensos a LF Endesa (2017 y este de 2020), el récord de asistencia a un partido femenino en España en 2019, y un total de 153 partidos en los que anotó 1047 puntos.  

Y algo que no se muestra en las estadísticas: un carisma a prueba de bombas, que han hecho que Irene San Román sea una de las jugadoras más reconocidas de las «women in black» de Movistar Estudiantes. No ha habido campaña de marketing y comunicación, por loca que fuera, que no contara con su demente complicidad.

Por todo ello,  desde Movistar Estudiantes solo podemos tener palabras de agradecimiento y cariño para Irene, y desearle toda la suerte en su nueva andadura, deseando que sea un «hasta pronto». Como mínimo, como aficionada en las gradas del Magariños.

¡Gracias, Sanro!

 


Hablamos con Irene para que nos cuente su decisión y repase su paso por esta gran familia.

Vamos a empezar directamente por la pregunta difícil… ¿qué motivos tienes para no continuar en Movistar Estudiantes?
Mi principal motivo es laboral, porque me resulta incompatible compaginar baloncesto profesional en LF1 y trabajar en un hospital siendo enfermera. En 2017 cuando ascendimos ya renuncié a trabajar en el hospital para dar un paso adelante con el baloncesto y disfrutarlo, y ahora creo que estoy en otro momento de mi vida en el que ya he vivido esas cosas. Es el momento de apostar más por mi profesión de enfermera y avanzar ahí, por lo que me es imposible continuar en Liga Femenina 1 con el Estu.

Es el momento de apostar por mi profesión de enfermera, y en LF1 podría compaginar.

Ha sido una temporada muy rara: justo cuando llegaba lo mejor, parón por el COVID19. En tu caso, decidiste aportar con tu profesión, la enfermería. ¿Cómo ha sido?
Ha sido una etapa muy difícil, con muchísimos cambios en mi vida. De una semana para otra pasé de estar trabajando en una clínica por las mañanas y entrenando por las tardes, y me veía trabajando en un hospital en medio de una pandemia. Fue difícil adaptarme, estaba un poco perdida porque hacia tiempo que no trabaja en hospital, había muchísimo estrés.

Pero estoy contenta, porque sabía que es lo que tenía que hacer y pude ayudar. Ahora las cosas están mucho mejor, la planta en la que trabajo ya vuelve a ser de oncología, y estoy disfrutando mucho de mi profesión y de poder trabajar en un hospital. La etapa COVID fue una etapa muy dura que espero que no tengamos que vivir nunca más,  nada parecido. Me lo quedo como experiencia, como un mal recuerdo del que pasar página.

Ahora, curiosamente, estás siendo la enfermera que nos está haciendo en el Centro Médico Magariños los test serológicos a los profesionales de Movistar Estudiantes para la vuelta al trabajo, sin entrar en detalles de nadie concreto, en general ¿qué tal disposición estás viendo, cómo está la gente con respecto a este tema?
Jejeje, ¿qué quieres que haga, un top de venas? En serio, está muy bien que en el club se estén tomando todas las medidas de las que disponen para que la vuelta al trabajo sea segura, y una es que todos los trabajadores y entrenadores pasen un test serológico.

En mitad de la pandemia, imagino que tú estando a tope en el hospital, llegó la noticia de que lograbais plaza de ascenso a Liga Femenina Endesa. ¿Cómo recibiste la noticia?
Recibí la noticia con una llamada telefónica de mi entrenador Alberto Ortego, y fue una alegría porque era el objetivo de la temporada, pero tuvo sabor agridulce. Lo que mola es ganárselo en la cancha, ascender metiendo canastas… pero no pudo ser. Estoy muy contenta por el club y el equipo, Movistar Estu es donde se merece estar: en primera. Estoy deseando ver cómo avanza.

Además de por ser “ascenso en diferido”, ¿en qué se diferencia este ascenso del otro que lograste con Movistar Estudiantes, en 2017?
Hombre, se diferencia en todo. No tiene absolutamente nada que ver. El ascenso de León no se puede comparar con nada. Vivir una fase de ascenso es muy bonito, es una competición muy especial, y habérnosla perdido nos jode mucho a todas. Pero bueno. No hemos podido elegir otra forma de hacerlo que no fuera por teléfono. Jodidas pero contentas podemos decir que nos hemos quedado este año.

Movistar Estudiantes merece estar en máxima categoría, aunque subir sin Fase de Ascenso fue agridulce.

En 2016-17 marcasteis un récord de victorias consecutivas en el club, pero este año lo fulminasteis, con 21… ¿eso motivaba u os daba igual?
Claro que te motiva seguir ganando partidos, batir récords… alguna jugadora nos picaba a Mariana y a mi, las que seguíamos de ese año, con que se iba a batir nuestro récord de 2017. Lógicamente esto no era ningún objetivo y si hubiera habido alguna derrota no hubiera sido el fin del mundo. Pero íbamos a cada partido queriendo ganar, y si eso sumaba un partido más a la lista y lo hacía más bonito y visible, pues genial.

Has jugado 6 años en dos etapas en Movistar Estudiantes, más el tiempo que estuviste ayudando como entrenadora de cantera. La primera etapa eras más joven, los objetivos eran otros y encima llegó la lesión, pero la segunda ha sido tremenda…  ¿cómo valoras tus años en el Estu?
Las dos etapas han sido muy diferentes. En la primera teníamos objetivos distintos, la fase de ascenso se veía más lejana y eran equipos más jóvenes.

Estos años las cosas han cambiado muchísimo, y estoy muy contenta de estar pudiendo ver esta evolución de Movistar Estudiantes en la sección femenina. Hemos luchado mucho para mejorar las condiciones: de horarios, de pistas, de todo, para que se nos considerara el primer equipo que somos. Está cambiando y el club está apoyando un montón. Estoy muy contenta de haber podido disfrutar y ver con mis propios ojos cómo Movistar Estudiantes de verdad va teniendo dos equipos con igualdad de condiciones, aunque queda mucho por hacer. Pero hemos vivido cosas que hace tiempo eran imposibles de imaginar, como los partidos en el WiZink Center, la pista, los vestuarios…

En mis etapas en el Estu he tenido momentos duros, momentos bonitos… y estoy muy orgullosa de formar parte de este club. He evolucionado mucho como jugadora y como persona. La segunda etapa por resultados y objetivos ha sido deportivamente más intensa, viviendo cosas que para una jugadora siempre molan mucho más. Es mejor jugar por subir, evitar bajar… competir, en resumen…

Estoy muy contenta de haber podido ver la evolución del femenino de Movistar Estudiantes

Te convertiste en uno de los símbolos del equipo, uno de los rostros reconocidos, no solo por tu juego, sino porque nos has seguido el rollo siempre a la gente de marketing, comunicación, a los aficionados… hay campañas que prácticamente son tuyas…
Entiendo que me estás haciendo una oferta para trabajar en marketing con vosotros, ¿no? La campaña para llenar el WiZink Center fue entera mía y no salía mi nombre. Yo encantada de ayudar y poner siempre mis tonterías encima de la mesa.

Otra pregunta muy difícil para cerrar… fuiste protagonista en el ascenso de 2017 en León, en este ascenso de 2020, en el récord de asistencia a un partido de baloncesto femenino en el WiZink Center y otros dos partidos con miles de personas… el primer Open Day de Liga Femenina que fue en Magariños contra Avenida… el record de victorias de este año… ¿con cuál momento de estos te quedarías?
Lo tengo superclaro: me quedo con el ascenso de 2017 en León. Con ese momento me quedaría por encima de todos los momentos de mi vida del baloncesto. Y en este deporte los he tenido muy bonitos, porque el baloncesto me lo ha dado todo… pero ese ascenso es mi Top 1. Por todo: la gente con la que lo compartí, el equipo, la afición, cómo lo vivimos, meternos en los Delfines… fue tan tan mágico… me emociono solo de pensarlo. He visto mil veces los vídeos que nos hizo Iñaki. Es algo que jamás voy a olvidar. Haber podido vivir algo así con el Estu fue increíble, qué apoyo tuvimos.

El ascenso de León 2017 es mi mejor momento, fue mágico.

¿Y algún momento que no haya dicho?
Es que la fase de León y los partidos del WiZink, meter 13.000 personas en Liga Femenina 2… ¿Qué más quieres que te diga? Eso es una locura. Como los dos partidos de este año. Ha sido la leche.

Pero puedo decir también que el año de Liga Femenina 1, que no ganábamos ni un partido, y aún así la grada del Magariños estaba llena todos los viernes. No agradecimos nunca lo suficiente todo el apoyo que recibimos. Cuando ya no nos quedaban fuerzas y veíamos a todo el mundo apoyándonos… eso también fue muy guay en un año muy duro. Me podría quedar también con eso, el apoyo de la afición el año de Liga 1 a pesar de los resultados.

¿Algo más que decir?
Ya solo me queda dar las gracias a toda la familia que es Movistar Estudiantes, a todo el mundo que he conocido. Creo que me he involucrado mucho con el club, he sido jugadora, entrenadora, enfermera… he conocido a mucha gente que es importante en mi vida, así que el Estu va a ser siempre parte de ella. Nos veremos en Magariños, en el WiZink, en los bares… nos veremos. Muchísimas gracias, familia. Os quiero mucho.