
Rickie Winslow es toda una leyenda de la historia del club Estudiantes. Llegó en 1988 con la «papeleta» de suplir a otro de los extranjeros históricos del equipo como David Russell y cumplió con creces ese reto.
Se ganó un hueco eterno en la memoria de los aficionados estudiantiles con sus canastones, con su especialidad en los mates estratosféricos, y siendo parte fundamental del legendario equipo campeón de Copa en 1992 y semifinalista de Liga Europa en Estambul ese mismo año.
Ahora, la saga continua.
Justise Winslow, un joven alero que nació en 1996 cuando Rickie ya jugaba en Turquía, se acaba de proclamar campeón de la NCAA, la liga universitaria estadounidense, con la universidad de Duke.
Los «Blue Devils» consiguieron el quinto título de su historia al derrotar por 68-63 en la final disputada en Indianapolis, ante Wisconsin.
Y Rickie, orgulloso padre, estuvo en el Lucas Oil Stadium animando a su retoño.
Un retoño que, seguramente, sea ya a sus 19 mucho más conocido entre los aficionados al baloncesto estadounidenses de lo que nunca fue su padre. Pero para los aficionados estudiantiles seguirá siendo, simplemente, «el hijo de Rickie que ha ganado la NCAA».





