
Tras el ascenso del equipo filial a Segunda FEB, el director deportivo masculino de Movistar Estudiantes, Íñigo de la Villa, analiza la importancia de este paso para la estructura deportiva del club, el papel de la cantera dentro del nuevo proyecto y cómo esta categoría contribuirá al desarrollo de los jugadores y a su preparación para el baloncesto profesional.
¿Qué supone para Movistar Estudiantes que el equipo filial compita esta temporada en Segunda FEB?
Íñigo de la Villa: «Supone un paso muy importante para el club. En primer lugar, porque es un ascenso conseguido en la pista por un grupo de jugadores y un cuerpo técnico que hicieron una gran temporada y se ganaron el derecho a competir en una categoría superior. Pero, además, fortalece nuestra estructura deportiva y nos permite ofrecer un contexto de mayor exigencia a jugadores que están muy cerca del baloncesto profesional.»
¿Por qué es importante para el club dar este paso y consolidar una estructura competitiva en esta categoría?
«Porque creemos que el desarrollo necesita competición. Entrenar bien es fundamental, pero competir contra jugadores experimentados, con físico y con ritmo profesional acelera mucho el crecimiento. Esta categoría nos permite ofrecer ese siguiente escalón sin que los jugadores tengan que salir del club para seguir evolucionando.»
El equipo de Segunda FEB representa un paso dentro del nuevo proyecto del club. ¿Cómo encaja este equipo en la visión de la nueva dirección de situar la cantera como uno de los pilares de futuro?
«Encaja de forma natural. Queremos que la cantera vuelva a ser una de las grandes fortalezas de Movistar Estudiantes y, para conseguirlo, necesitamos que exista un camino claro entre la formación y el primer equipo. Segunda FEB es una pieza fundamental de ese recorrido porque permite que los jugadores sigan creciendo dentro de nuestro modelo de juego, nuestra metodología y nuestra cultura.»
¿Qué significado tiene este equipo dentro del proyecto deportivo global de la sección masculina de Movistar Estudiantes?
«Para nosotros no es un equipo aislado. Forma parte de una única estructura deportiva. La idea es que exista una conexión permanente entre la cantera, el filial de Segunda FEB y el primer equipo, compartiendo una misma metodología, una comunicación fluida y una filosofía común de desarrollo. Queremos que cualquier jugador sepa cuál es el siguiente paso en su crecimiento.»
¿Qué objetivos deportivos y formativos debe tener este equipo? ¿Qué perfil de jugadores se busca para construir la plantilla?
«Queremos competir para ganar, porque competir también forma parte del aprendizaje, pero el principal objetivo es desarrollar jugadores preparados para dar el salto al baloncesto profesional. Buscamos perfiles con talento, capacidad de mejora y ambición; jugadores que quieran crecer, asumir responsabilidades y entiendan que esta categoría debe acercarlos al primer equipo.»
¿Cómo encaja Segunda FEB en el recorrido de un jugador desde las categorías de formación hasta el primer equipo?
«La vemos como un puente. Es el entorno donde un jugador puede transformar el potencial que demuestra en la cantera en rendimiento ante jugadores profesionales. Reduce mucho la distancia entre el baloncesto de formación y el primer equipo y permite que la evolución sea progresiva y mucho más natural.»
¿Qué importancia tiene para el club construir una estructura donde los jugadores tengan un camino claro de crecimiento y desarrollo?
«Es fundamental. Queremos que cualquier jugador que llegue a Movistar Estudiantes sepa cuál es su recorrido y qué tiene que hacer para seguir avanzando. Nuestra responsabilidad es crear un entorno en el que cada temporada encuentre nuevos retos y nuevas oportunidades. Creemos que esa claridad es una de las mejores herramientas para desarrollar talento.»
Para terminar, resume en una frase qué significa Segunda FEB para Movistar Estudiantes.
«Segunda FEB debe ser el puente entre el talento y el profesionalismo; el lugar donde los proyectos se convierten en jugadores preparados para competir al máximo nivel.»




