20 años de la Copa de Vitoria (2): ¡a la final!

Se cumplen 20 años de la Copa del Rey que ganó Estudiantes en Vitoria-Gasteiz en el año 2000. Recordamos cómo el 30 de enero de aquel año Estudiantes superó con claridad en semifinales al Caja San Fernando que lideraba el mago André Turner. Ocho años después de Granada, el Estu volvía a una final…La historia debe servir de inspiración, por eso en el Movistar Estu- Valencia del día 9 de febrero, se homenajeará a la plantilla campeona en el 2000.

20 años de la Copa de Vitoria (2): ¡a la final!

En semifinales de la Copa del 2000, Estudiantes batió al Caja San Fernando del Mago Turner con facilidad.

Así se narró aquel partido en el libro de historia del club, en 2008.

La historia debe servir de inspiración para el presente. En el encuentro de Liga Endesa Movistar Estudiantes – Valencia Basket del próximo domingo 9 de febrero, el club y la afición homenajearán a la plantilla campeona de Copa hace 20 años. ENTRADAS 

También #Vamos, de Movistar +, ha preparado un documental que recuerda aquel logro, y que se estrenará el jueves 6 de febrero.


Contra la magia, más magia

Los sevillanos dependían de lo que hiciera André Turner; el “genio de Memphis” monopolizaba el balón a la hora de atacar y aquel día se dedicó a tirar a canasta hasta las zapatillas y encima, sin puntería (7 de 17 en tiros de campo).

Consecuencia: el Caja San Fernando se dejó la piel en el campo, pero fue un esfuerzo baldío, y cayó con estrépito. Los madrileños volvieron a mostrar el juego alegre, rápido y eficaz de la víspera. Los numerosos dementes congregados en la grada se resistían a abandonar el Araba Arena, con las luces ya apagadas, mientras bailaban, se abrazaban y cantaban a coro su “Somos un equipo de patio de colegio”.

Eso que alguien dijo como un menosprecio se adoptó como un estilo de juego, desvergonzado, entusiasta, divertido, la negación al basket control, la antítesis de Maljkovic. Y del Pamesa de Miki Vukovic, el que había de ser su rival al día siguiente.

Los madrileños dominaron todo el partido y al final protagonizaron un paseo militar ante un adversario que hubo de contentarse con ver cómo Chandler Thompson se adueñaba del parquet en una demostración de poderío, Aísa se encargaba de yugular la posibilidad de los pases a Turner, obligándole a resolver en solitario y los hermanos Reyes volvían a dominar el rebote.

Por cierto: Carlos Jiménez vio los 40 minutos, bien abrigado en el banquillo por culpa de una gripe tan severa como inoportuna que le había dejado sin fuerzas. Lo extraordinario es que no se echó en falta a un jugador imprescindible, y eso habla aún mejor de lo que hizo el equipo que Pepu Hernández dirigía con mano maestra.

Aquella fue una noche muy muy larga en las calles y bares vitorianos. Pese a ser domingo. Estaba siendo todo demasiado fácil y había que vivir cada momento, lástima al día siguiente no hubiera nada nuevo que celebrar.

(Texto publicado en «Club Estudiantes. 60 años de baloncesto» editado por Fundación Estudiantes y la Comunidad de Madrid)